lunes, 7 de agosto de 2017

Inclusión, pero una vez al día.

por 3 agosto, 2017



Inclusión, pero una vez al día
 
 
Estamos debatiendo la necesidad de modificar el actual sistema de pensiones porque hay consenso de que el monto de la pensión no alcanza para que las personas mayores satisfagan sus necesidades básicas. Estamos generando diversos dispositivos de cuidado que buscan que las personas mayores mantengan su autonomía e independencia el mayor tiempo posible. Estamos trabajando en políticas de inclusión laboral y social para las personas mayores y esperando que el Gobierno promulgue la Convención Interamericana de Derechos Humanos de las personas Mayores. 
 


En resumen, el país está trabajando para que los actuales y futuros mayores de 60 puedan vivir con independencia, autonomía y calidad de vida y, al mismo tiempo, sigan siendo incluidos en todos los ámbitos de la sociedad: trabajo, cultura, recreación, salud, justicia, etc.



Sin embargo, esta semana nos sorprendió una noticia que dificultará la real inclusión de las personas mayores: la nueva Tarjeta Adulto Mayor, que fija en 14 los viajes que podrán hacer por semana los adultos mayores con tarifa reducida. Representantes del Metro han dicho que con el antiguo sistema de boletos también había una cantidad máxima permitida de 14 viajes semanales, pero era vox populi que el sistema era fácil de eludir y que, en la práctica, las personas mayores podían comprar más de 14 boletos y, por ende, tenían la libertad de moverse en metro por Santiago las veces que quisieran.

La IV Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez (UC 2016) muestra que, el 70% de las personas mayores, considera satisfecha su necesidad de transporte, pero evalúa con nota 4,0 el acceso especial para este segmento en el transporte público.

Y es que la facilidad o dificultad que las personas tienen para moverse por la ciudad es un factor clave para la inclusión e integración. En este aspecto, el estado de las veredas, de los paraderos de micro, los tiempos que dan los semáforos para cruzar la calle, la planificación del recorrido del Transantiago, la cercanía de las estaciones de metro y los paraderos (de micro, colectivos o taxis) y, por supuesto, la tarifa, son variables que influyen en la capacidad de las personas para moverse.

La rebaja en la tarifa del transporte público a todo evento (tal como pasa hoy con los estudiantes) es una demanda muy sentida por la población mayor. La llamada “Marcha de los Bastones” en varias oportunidades ha recorrido el Paseo Bulnes intentando llamar la atención de las autoridades para lograr este beneficio.

A comienzos de 2016, el Gobierno a través del ministerio de Transportes y del entonces ministro (s) Cristián Bowen, anunciaba con bombos y platillos que se estudiaba la aplicación de una tarifa similar a la del estudiante en todos los tipos de transporte a fin de que las personas mayores pudieran mejorar su movilidad en la ciudad y no gastarse todo el sueldo o la pensión en el intento. Pero de acuerdo con lo expresado por la actual ministra de Transportes, Paola Tapia, la conclusión es que no hay presupuesto. ¿Será falta de financiamiento o de voluntad política?

No sacamos nada con promover y crear más espacios de participación para las personas mayores si ellas no pueden llegar a esos lugares y tienen que andar calculando cuántas veces por semana pueden salir de casa. Como Metro permitirá solo 14 viajes por semana, a veces habrá que optar si ir al taller de gimnasia o ir a cobrar la pensión. Y si se decide hacer ambas cosas; al día siguiente habrá que quedarse en casa. Con este escenario de trasfondo, nos olvidamos de que el 75% de los adultos mayores en este país son autovalentes y cada vez más activos. La inclusión, así,  es solo una palabra bonita de buena crianza.

Somos un país envejecido. En Chile hay más de 3 millones de personas mayores y cada día seremos más. Inclusión no es generar puestos de trabajo para un determinado grupo de personas vulnerables o asegurar su ingreso a la educación o garantizar atención privilegiada de salud o en los distintos servicios. La inclusión también se refleja en las facilidades o dificultades que tiene ese grupo de personas para acceder a los diferentes planes o programas inclusivos que se han implementado, justamente, para favorecerlas. Porque, ¿de qué sirve un programa de inclusión laboral si la gente no puede llegar a su trabajo?

La nueva Tarjeta Adulto Mayor de Metro es un gran aporte y sin duda beneficia a miles de mujeres mayores de 60 años y hombres mayores de 65 años pero hay otros que se verán afectados. Cuando se restringen los beneficios que buscan incluir, se excluye.




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Camila Quinteros
Agosto 2017

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